Kin Thai, restaurante tailandés en Sabadell

Garcilaso 4, Sabadell

Lo descubrí por casualidad y fue un acierto. No sé si la comida que hacen es realmente tailandesa. No lo digo porque no me fíe de ellos sino porque nunca había tenido contacto con la gastronomía del país y alguien más informado podría quejarse de que es cocina fusión o algo por el estilo.

Sea como fuere, está de toma pan y moja (aunque no hay pan, sólo arroz). El local es muy agradable y la atención por parte de los camareros es buena, aunque hay uno que controla más que el resto. Te aconsejan si pides demasiado, qué platos podrían interesarte o los ingredientes que llevan.

La carta es pequeña pero hay para elegir. Tienen entrantes, ensaladas, sopas, curry, wok, arroces y pasta. Todo lo que probado me ha gustado. Es importante indicar que los platos marcados como picantes son picantes y no especiados como los adaptados al paladar patrio.

A diferencia de otros locales, no crean esculturas vanguardistas más dirigidas a la vista que al estómago. La "tortilla tailandesa" te la ponen y ves que es una tortilla francesa. No te la cortan para que parezca un cisne o tonterías similares. Se ve aceitosa, lleva su cebollino, lleva cilantro y está cojonuda.

Las raciones no son grandes, es más como un tapeo. Con el plato principal te aconsejan que pidas arroz para que te llene. Alguien que suela comer mucho podría resultarle escaso. Yo siempre me he quedado bien, aunque nunca saldrás a reventar como en un chino.

Hubo unos fideos algo pastosos que a mi pareja no le gustaron pero que a mí me parecieron adictivos como rayas de cocaína. También me pedí un wok con castañas de mar y anarcardos que estaba espectacular. Tienen un sabor característico que me ha vuelto adicto.

Los nombres de los platos me resultan muy confusos. Parece que hubieran tirado unos dados con sílabas para inventarlos. Lo curioso es que si a los camareros les pides un arroz con setas, no te entienden. Debes decir "Poh Pa Mai" o "Nam Tom Pei" o "Pim Pam Pum". Y son españoles.

Hay una copa de helado riquísimo de cuyo nombre no quiero acordarme. Son tres bolas a elegir entre cuatro sabores: té verde, té rojo tailandés, canela y coco. Las dos veces he prescindido del matcha japonés. Es el mejor remate de fiesta.

Con una mínima decoración elegante y una mínima presentación efectiva, han montado un restaurante recogido que te invita (pagando) a disfrutar una comida muy agradable. Se sale a 20-25€ por cabeza1 y ofrece algo diferente dentro del panorama culianario sabadellense.

Más información:


Otra crítica con buenas fotos:


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1 Empanadillas Karee puff ke (5,30€) Pah Pia Phak (5€) Fideos salteados Pad Thai (7,75€) Wok con gambas (9,50€) Bol de arroz blanco (2,70€) Cerveza Singha (2,70€) Agua de 50cl (2,30€) Nestea (2,50€) Helado Kin (5,30€) Bola de helado de coco con crumble (3,95€) Cortado (1,60€) Total: 48,60€

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